Revelan cómo mínimas impurezas magnéticas alteran la superconductividad
Un equipo internacional liderado por la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) en colaboración con el Niels Bohr Institute (NBI) de Copenhague, el Donostia International Physics Center (DIPC), la Universidad de Valencia y centros de Argentina y Países Bajos, ha demostrado que cantidades ínfimas de impurezas magnéticas, combinadas con desorden estructural, bastan para destruir el gap de energía en un superconductor convencional. El hallazgo, publicado en Advanced Materials cuestiona algunas predicciones clásicas sobre la tolerancia de la superconductividad a las imperfecciones y podría tener implicaciones para el diseño de futuros dispositivos cuánticos.
Un equipo del Laboratorio de Bajas Temperaturas y Altos Campos Magnéticos de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), en colaboración con científicos del Niels Bohr Institute (NBI) de Copenhague, el Donostia International Physics Center (DIPC), la Universidad de Valencia y centros de Argentina y Países Bajos, ha descubierto un comportamiento inesperado en un material superconductor cuando contiene cantidades extremadamente pequeñas de impurezas magnéticas. El estudio, publicado en la revista Advanced Materials, muestra que concentraciones ínfimas de hierro —apenas unas 150 partes por millón— pueden eliminar una propiedad fundamental de la superconductividad cuando el material presenta además cierto desorden estructural.
El material analizado es el diseleniuro de niobio (2H-NbSe₂), un superconductor ampliamente estudiado. Los investigadores analizaron qué ocurre cuando parte del selenio se sustituye por azufre y el cristal contiene además átomos aislados de hierro. El resultado fue sorprendente: un solo átomo de hierro por cada 3.000 celdas del cristal basta para eliminar el llamado “gap” superconductor, una característica que a menudo se considera una propiedad clave del estado superconductor, pero que, como demuestra este estudio, no lo es tanto.
Este fenómeno se conoce como superconductividad sin gap (gapless superconductivity) y estaba considerado hasta la fecha como algo relativamente poco frecuente. El hallazgo de los investigadores muestra que aparece con concentraciones de impurezas mucho menores de las que predecían las teorías clásicas desarrolladas hace más de medio siglo y que podría ser mucho más común de lo esperado.
La superconductividad es un fenómeno cuántico que aparece a temperaturas extremadamente bajas y permite que la electricidad circule sin resistencia. Esto sucede porque los electrones se agrupan en parejas —los llamados pares de Cooper— y se desplazan de forma coordinada a través del material. Una de las características de este estado es la aparición de un gap de energía, que actúa como una especie de barrera protectora. Para romper un par de electrones es necesario aportar al menos esa energía mínima. Esto se utiliza a menudo para explicar por qué el estado superconductor es estable ante perturbaciones.
En algunos casos excepcionales esta barrera desaparece parcialmente. Entonces aparecen estados electrónicos donde normalmente no deberían existir y el material entra en lo que se conoce como superconductividad sin gap. En este estado, la superconductividad sigue existiendo, demostrándose que la estabilidad del fenómeno superconductor no se mide con el gap sino con otras cantidades, como por ejemplo los valores de temperatura, corriente o campo magnético que soporta el superconductor. Tanto es así que los superconductores sin gap son especialmente interesantes porque pueden dar lugar a fenómenos cuánticos poco comunes, entre ellos posibles estados de Majorana, que se consideran particularmente robustos y se investigan por su potencial en futuras tecnologías de computación cuántica.
Un efecto inesperado de las imperfecciones
Durante décadas, la física de la superconductividad ha sostenido que el desorden no magnético apenas afecta a los superconductores convencionales. Según el llamado teorema de Anderson, pequeñas imperfecciones estructurales no deberían alterar significativamente sus propiedades. Sin embargo, el nuevo estudio muestra que la situación puede ser mucho más compleja. Cuando en este material se combinan tres factores —impurezas magnéticas muy diluidas, desorden estructural y cambios en la estructura electrónica del cristal— el efecto sobre la superconductividad puede ser mucho más fuerte de lo esperado. En otras palabras, distintos tipos de imperfecciones pueden reforzar su impacto entre sí y debilitar el gap superconductor con una eficacia sorprendente.
Maria Navarro Gastiasoro, investigadora del DIPC, indica "Los resultados teóricos microscópicos obtenidos, realizados en el NBI y el DIPC, reproducen con éxito las observaciones experimentales a nivel cualitativo. Estos nuevos resultados ponen de relieve el importante papel que desempeña el desorden estructural, que ha sido en gran medida ignorado en la bibliografía. Además, siguen existiendo algunas discrepancias entre los cálculos microscópicos y los datos experimentales, lo que sugiere que el modelo subestima la influencia cooperativa del desorden estructural, o que podrían existir otros grados de libertad relevantes en juego."
Según los autores, el hallazgo muestra que la forma en que las imperfecciones afectan a los superconductores puede depender mucho más de los detalles electrónicos del material de lo que se pensaba hasta ahora. Por ello, los modelos teóricos deberán tener en cuenta estas particularidades para describir correctamente el comportamiento de cada sistema.
Fuente: UAM Gazette
Referencia de la publicación
Jose Antonio Moreno, Mercè Roig, Víctor Barrena, Edwin Herrera, Alberto M. Ruiz, Samuel Mañas-Valero, Antón Fente, Anita Smeets, Jazmín Aragón, Yanina Fasano, Beilun Wu, Maria N. Gastiasoro, Eugenio Coronado, José J. Baldoví, Brian M. Andersen, Isabel Guillamón, and Hermann Suderow.
Gapless Superconductivity From Extremely Dilute Magnetic Disorder in 2H-NbSe₂₋ₓSₓ.
Advanced Materials (2026).